María José Pinto y sus videos: analistas ven errores de comunicación en plena crisis
Especialistas sostienen que la controversia refleja una desconexión entre el mensaje de la vicepresidenta y el momento que atraviesa el país

Expertos alertan de desconexión con la realidad.
No fue solo un video. Lo que se abrió esta semana alrededor de la vicepresidenta María José Pinto fue un debate sobre cómo se comunica una autoridad pública, sobre todo si está vinculada a un área sensible como la salud.
Por un lado, circuló un video en el que se la ve columpiándose con un tono relajado y escuchando una canción de Pamela Cortés. Por otro, apareció una pieza en la que explica términos burocráticos de forma más académica.
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La analista política Yadira Aguagallo explica que en comunicación pública, pero sobre todo en comunicación gubernamental, hay un principio básico que es el de la “coherencia contextual”.
Es decir que una autoridad no puede proyectar una imagen desligada de la realidad que enfrenta la institución que representa.
Imagen sin identidad
Para Aguagallo, el error no está únicamente en que un video haya parecido “liviano” o “fuera de lugar”, sino en que la figura pública de la vicepresidenta no termina de construirse. “Tu figura de autoridad no puede ir por un lado y estar desconectada de lo que está pasando con el contexto”, explicó.
Esto genera una disonancia simbólica: la gente no logra identificar con claridad qué representa realmente esa autoridad. “No tienes una construcción del sujeto, no tienes una construcción de la identidad”.
No se soluciona con otro video
Para Benito Bonilla, consultor en comunicación política, el intento de corrección no resolvió el fondo del problema. “La pieza que salió del ministerio es absolutamente insustancial”, señaló.
Según explicó, la respuesta oficial pareció diseñada para “pasar la página” rápido, pero sin reconstruir el relato ni asumir realmente el error.

La vicepresidenta María José Pinto protagonizó otro vídeo viral, donde gritaba a funcionarios.
Es decir que no basta con publicar una nueva pieza más formal o técnica si antes no se corrige el quiebre que provocó la primera impresión.
Aguagallo coincide. Asegura que el problema “no pasa por correcciones superfluas y automáticas dentro de las redes sociales” y que una crisis así “no se corrige con un nuevo momento viral”.
La salud como telón de fondo
Pero la controversia no explotó en cualquier momento. Y ahí está, quizás, la parte más delicada.
La discusión sobre los videos ocurre mientras persisten cuestionamientos sobre el sistema de salud pública, la falta de medicinas y la situación de comunidades vulnerables como en Taisha.
Para Bonilla, el contenido no solo fue leído como un error de forma, sino como un mensaje que desentonó con un país que sigue acumulando urgencias sanitarias y reclamos ciudadanos.
No es solo imagen, sino resultados
Ambos consultados coinciden en que la salida no está en “producir mejor contenido”, sino en algo mucho más estructural: definir con claridad quién quiere ser políticamente María José Pinto frente al país. “No es tanto de imagen sino de reputación”, enfatizó Aguagallo.
Y eso exige más que estética. Exige narrativa, vocería, consistencia y resultados ante las problemáticas sociales. “Si el actor político no define su propia historia, no define su propia narrativa, un incidente como los ocurridos en esta semana van a definirlo por él”, dijo.
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