Sur y centro de Quito: las zonas con más ocurrencia en siniestros viales con transportación pública
Los siniestros de tránsito en los que están involucrados buses siguen al alza en Quito. Entre enero y el 2 de abril ya se han registrado 61 accidentes

La imprudencia más frecuente de los conductores es pasarse la luz roja.
El transporte público de Quito es doblemente inseguro: hay robos y hay accidentes. En el medio quedan los pasajeros, los peatones, los muertos, los heridos, las familias incompletas y los conductores que se fugan de la escena.
Por esa razón, Pamela Lalama prefiere usar taxi. Así se moviliza desde el sector de la Loma de Puengasí hacia el Valle o el centro de Quito. Sin embargo, es un rubro que mensualmente le cuesta alrededor de $250.
“Una de las cosas que a mí me da miedo es llevar a mi bebé en los buses porque manejan súper rápido y el país se caracteriza por tener altos índices de accidentes de tránsito; no me siento segura y el Metro no me queda cerca para usarlo”, explica en cuanto a su cotidianidad.
De acuerdo con la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT), los sectores con más incidencia de siniestros en Quito, donde se ve implicado un bus, se concentran en el sur y centro de la ciudad.
En este listado encabezan Quitumbe y Chimbacalle, con 21 siniestros, seguidos por San Juan (19) y La Magdalena (18). Esta información corresponde a todo el 2025, junto con el primer trimestre de 2026.
En este conteo no está incluido el accidente del pasado 2 de abril en La Magdalena.
El hecho: un bus que circulaba por el carril exclusivo, sobre la av. Mariscal Sucre, impactó a una motocicleta con dos ocupantes que salían de la calle Cañaris; ambos fueron arrastrados y fallecieron. El bus se incendió y su chofer escapó del sitio.

El bus implicado en el accidente del 2 de abril, quedó completamente incinerado.
Buses 'flechados'
En los bordes del pavimento aún hay cenizas y restos del desastre. “Por lo que se ve en las cámaras, en la esquina está primero un carro plomo y atrás un taxi; se prende la luz verde, la moto venía atrás, rebasa y pasa, pero el bus se manda de largo, este se pasa la luz roja”, narra José Rengifo, morador de La Magdalena.
“Por aquí van acelerados, no respetan; los buses he visto que pasan más flechados”, comenta Karina Ávila, vendedora de un local en la av. Mariscal Sucre, sur de Quito.

El parterre de la Av. Mariscal Sucre aún tiene rastros del fatal accidente.
“Ni bien está en amarillo, los buses se pasan antes de que les gane el rojo, pasan de una y a veces hacen lo mismo las motos, por eso son los accidentes”, asegura Lidia Vega, quien tiene un negocio de papelería en esta zona.
Para Lidia, hay más responsabilidad en los conductores de vehículos (livianos o pesados) que en los peatones que circulan.
Choferes al límite con el reloj
Marco Soria no comparte esa opinión. Es conductor profesional y durante 14 años manejó articulados de la Empresa Pública Metropolitana de Transporte de Pasajeros de Quito (EPMTPQ).
Soria cuenta que en los buses hay un tiempo y que los recorridos deben durar una hora y 20 minutos, en promedio. “Si usted se atrasa por el tráfico, tiene que pagar una multa; la multa es de $20 a $25, prácticamente se le iría su diario de trabajo”, indica.

El riesgo en las vías es inminente para peatones, conductores y peatones.
Este conductor se retiró de la transportación pública porque se compró un taxi y ahora es dueño de sus horarios y jefe a la vez.
“Los peatones se cruzan sin regresar a ver un auto; se pasan, pero ante la ley el conductor siempre tiene la culpa”, dice Soria sobre lo que observa en las calles.
“Hay que conducir despacio, no estar acelerando, moviéndose como loco. Para mí, el desafío es la tranquilidad. Estamos en la vía pública y no sabemos qué nos puede pasar en el transcurso del día”, reflexiona este hombre de 48 años.
Compañía en la mira
De acuerdo con información proporcionada por la Secretaría de Movilidad de Quito, esta no es la primera vez que la Compañía de Servicios de Transporte Mariscal Sucre - SETRAMAS S.A. se ve relacionada en un siniestro vial.
“Se han emitido tres informes por temas similares (accidentes): uno por incumplimiento de caja común y 28 informes por incumplimiento de calidad”, reporta dicha Secretaría.
Aunque todos tienen su gravedad, lo de “caja común” se refiere a una verificación que se hace a las operadoras, donde se corroboran parámetros operacionales y administrativos. Es decir, se revisa afiliación al IESS, rotación equitativa de la flota, cumplimiento de revisiones técnicas vehiculares (RTV), matrículas al día y mantenimiento de la flota.
Según la Secretaría de Movilidad, este tipo de controles se realizan de forma permanente.
Aunque no se conoce el paradero del conductor que manejaba ese día la unidad con Registro Municipal No. 0438 y placas PAC-4994, las RTV las tiene aprobadas. Ha cumplido con este requisito desde 2016.
No hay educación vial

Normalmente los peatones deben cruzar corriendo cualquier avenida de la ciudad.
Las sanciones a las que se someten este tipo de infractores están especificadas en la Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial y también en el Código Orgánico Integral Penal (COIP).
En este último, las infracciones de tránsito se clasifican en delitos culposos y contravenciones.
Aunque el caso de La Magdalena se encuentra en investigación, el artículo 377 del COIP establece: “En caso de que el vehículo con el cual se ocasionó el accidente preste un servicio público de transporte, será solidariamente responsable de los daños civiles la operadora de transporte y la o el propietario del vehículo”.
“La problemática no recae en una fuerte sanción económica, sino en la imprudencia de algunos conductores que, a pesar de conocer las sanciones, hacen caso omiso”, opina el abogado Ricardo Reina, socio fundador de Gutemberg || Reina & Vanguardia Legal y experto en temas de tránsito.
Como solución, Reina propone que la obtención de licencias de conducir no sea tan sencilla. Para él, la clave está en la poca cultura vial que hay en Ecuador.
Ciudadano veedor en redes - Claude Roulet

Como ciclista, registra las anomalías que observa con la transportación pública de Quito.
Aunque Claude no es ecuatoriano, tiene sus derechos súper claros. Y por ellos ha venido documentando un sinfín de irregularidades a través de su cuenta de X @NoNegligencia.
La creó en diciembre de 2015 como una vitrina para denunciar lo que observa en las calles como ciclista.
“Cuando hablo con un agente, en el momento en que pasa algo, hay pretextos; aunque estén presentes, no actúan”, dice Roulet sobre esta lucha para mejorar el transporte público.
Ecuador
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Dentro de los videos, fotos y documentos que expone en redes -y en los que continuamente etiqueta a autoridades- hay una constante: no pasa nada con los infractores, sean autos particulares o buses.
Las principales irregularidades que ha señalado sin consecuencia, según explica, son dos: la regularización del transporte público en la Simón Bolívar y la renovación del contrato con los buses del corredor Centro-Norte, que abarca la ruta de La Ofelia hacia La Marín.
Sobre estos últimos, lo hallado es grave. Inicialmente, este era un consorcio con articulados amarillos y azules, que luego cambió toda su flota.
Empezaron siendo 74 buses; luego se redujeron a 70. “Ocho de los 70 buses del contrato tenían registro del SRI y, según él, ninguno había pagado lo correspondiente a la matrícula”.
La deuda de cada uno ascendía a 13.000 dólares, de acuerdo con Roulet, pero esta fue eliminada del SRI y hoy todo parece “normal”.
“Lo frustrante es que no hay nadie dispuesto a investigar. Todo se tapa”, concluye Claude, quien, pese a ello, sigue reportando lo que encuentra. Esta es la opción que le queda, porque ni Quito Honesto ni la Defensoría lo ayudan.
Revisión Técnica Vehicular, AMT - Germán López
Hay cinco tipos de fallas que se repiten en el transporte público al momento de la RTV. Germán López es el director de esta área y las enumera a continuación: deficiencias en la iluminación, altos niveles de contaminación ambiental, problemas en el sistema de suspensión, fallas en el sistema de frenos y deterioro en el estado general del vehículo.
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Se hacía pasar como compadre del director de la AMT para pedir dinero, en Quito
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“Cada vehículo dispone de hasta cuatro oportunidades ordinarias para aprobar la RTV”, explica López.
Además, según los registros de la AMT, “existe un incremento sostenido en la cantidad de motocicletas que acuden a la RTV, con un crecimiento aproximado del 17% anual, pasando de 23.000 en 2023 a 33.000 en 2025”, detalla López.
Tanto en buses como en motocicletas, hay dos incumplimientos que se repiten: alta contaminación y fallas en el sistema de luces.