Buena Vida
Santo Hermano Miguel: Un legado de vocación que sigue vivo en los catequistas
Con tradiciones, jornadas culturales y oraciones celebran, en Quito, Cuenca, Riobamba, Samborondón, al segundo ecuatoriano elevado a los altares

Devotos orando en la iglesia de Riobamba dedicada al Santo Hermano Miguel.
La vocación, su labor como educador, su servicio y vida enmarcada en el amor a Dios son los aspectos con los que recuerdan a Francisco Luis Florencio Febres Cordero Muñoz, el santo Hermano Miguel, cuya fiesta celebra la Iglesia católica este 9 de febrero.
“Cuando la vocación es verdadera va configurando el corazón, los gestos y los sueños...”, resaltó la familia Hidalgo López durante su participación en uno de los días de la novena desarrollada por el Santuario Santo Hermano Miguel, en Quito.
Las cualidades y aspectos de la vida de quien fuera un formador fueron expuestos durante las jornadas de oración que se han desarrollo en estos días previos a la fecha de la memoria del segundo santo ecuatoriano elevado a los altares (21 de octubre de 1984 por el Papa San Juan Pablo II). Una de las novenas se cumplió en el santuario capitalino que, además, cuenta con un museo donde se recoge la historia del primer santo varón del Ecuador.
Desde este santuario, en semanas previas programaron un recorrido con una reliquia del santo por diversas ciudades. La pieza anatómica del ilustre personaje llevado a templos y a planteles lasallanos.
Misa en Samborondón
En la parroquia del cantón Samborondón, provincia del Guayas, que lleva el nombre del santo también le dedicaron oraciones. En este templo tendrán este lunes 9 de febrero, día de su patrono el santo Hermano Miguel, una misa a partir de las 19:00. En esta parroquia se motivó a conocer más sobre la vida y obra de este religioso dedicado a al educación, a la catequesis.
Dramatizaron vida del religioso canonizado
En la ciudad de Riobamba, provincia de Chimborazo, en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe -que abarca también la iglesia dedicada al venerable- cumplen con un calendario de actividades en honor a él.
La programación religiosa se abrió el viernes 6, a las 18:30, con una Misa de Sanación. El sábado 7 de febrero, después de celebrar la Santa Eucaristía de las 19:00, niños y catequistas presentaron una dramatización de la vida del Hermano Miguel, resaltando su forma de servicio y compromiso cristiano.
La jornada continuó con juegos tradicionales organizados por los distintos grupos parroquiales con el objetivo de fortalecer la convivencia y rescatar las tradiciones populares.
Este domingo 8 de febrero, a las 10:00, harán una procesión por las principales calles de la ciudadela, ubicada al norte de la Sultana de Los Andes, seguida de la celebración de la Santa Eucaristía, en la que la comunidad renovará su fe y gratitud al hombre que siguió el camino a Cristo.

La que fue la casa familiar del santo hoy alberga las instalaciones de la Arquidiócesis de Cuenca.
En Cuenca, catequistas renovaron su compromiso
En la capital azuaya, donde nació el santo, más de 2.000 catequistas renovaron, el viernes, su vocación de servicio y dedicación durante una eucaristía celebrada en la Catedral de la Inmaculada.
Los seguidores de las enseñanzas del Siervo de Dios hicieron un recorrido por la calle Simón Bolívar desde San Blas hasta la Catedral, donde monseñor Marcos Pérez, arzobispo de Cuenca, realizó un envío pastoral para la renovación del compromiso social.
Reinaldo Hallo, secretario de Comunicación de la Arquidiócesis de Cuenca, señaló que el legado del primer y único santo cuencano se destaca por su gran capacidad intelectual, su dedicación a la catequesis dirigida a niños y jóvenes y su profundo amor a María Santísima. “Él instruía a los niños y jóvenes en la palabra de Dios personalmente y por eso el trabajo de los catequistas se encomienda a él”, sostuvo.

La reliquia del Hermano Miguel en Cuenca.
Para recordar la memoria y el legado del santo, Cuenca atesora como uno de sus bienes patrimoniales más importantes la que fue su casa familiar, inmueble que hoy alberga las instalaciones de la Arquidiócesis de Cuenca.
En el lugar se conserva un monumento que relata lo que habría sido el primer milagro obrado en la vida del santo: la aparición de la Virgen María, que curó la malformación en sus pies que le impedía caminar.
Además, en un pequeño museo exhiben artículos que fueron de su propiedad. El objeto más llamativo es un fragmento óseo, catalogado como una reliquia de primer grado.