San Valentín en tres generaciones: historias de la primera vez y del 'amor a la antigua'
Parejas de distintas generaciones demuestran que el este 14 de febrero es fecha especial, pero el desafío está en lo que se construye el resto del año.

El Día de San Valentín tiene raíces históricas: conmemora a un sacerdote romano, Valentín, quien casaba en secreto a jóvenes enamorados.
Jandry Ochoa tiene 19 años, estudia en una universidad de Quito y este 14 de febrero vive su primer San Valentín con su primera enamorada. Llevan ocho meses juntos y se conocieron en la ‘U’, donde coincidieron en el mismo curso de inglés.
Para el Día del Amor y la Amistad, cuenta que los dos ya vienen “oliendo” la sorpresa. Él joven piensa obsequiarle un detalle y ella le pidió salir a algún sitio.
Con presupuesto de universitarios, pero con sentimiento de una telenovela, su plan romántico incluye flores, paseo y comida. A ella le encantan las margaritas y la idea que más les suena es un pícnic en un parque “bien chévere”.
Otra forma de amar
Jandry dice que aunque siente que en la actualidad enamorar a una chica no es como antes, a él le gusta mantener ese estilo de ser detallista, como en los viejos tiempos.

Jandry muestra parte del regalo que le dio su novia por su cumpleaños.
De hecho, ya se estrenó como artesano del amor. Por primera vez le hizo una manualidad: un cubito con fotos de los dos, frases, dibujitos. También le ha dedicado canciones, le ha regalado peluches y la ha llevado a planes ‘zanahorias’ como una salida al cine, al parque, a la piscina.
Entre clases y horarios, se las arreglan para verse seguido. Jandry la encuentra en el almuerzo y, muchas veces, la espera o la visita en la tarde.
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El joven cuenta que lo enamoraron sus ojos y su cabello, y que quiere ver “hasta dónde pueden llegar cuidando que todo pase bonito”. Para eso, dice que han aprendido a “hablar las cosas”. Por ejemplo, si algo molesta, lo dicen y lo conversan para mantener una relación más sana y abierta.
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Hasta los celos entran en modo chiste. Según él, su enamorada “es un poco celosa, pero a veces lo tomamos a broma”. Y para este año, el calendario les guiña el ojo porque empezaron a ser novios un viernes 13. Así que en su caso, la semana ofrece un doble festejo: el 13 por el aniversario y el 14 por San Valentín.
Amor a la Antigua
Blanca Rengel es una quiteña que vive en Estados Unidos y que lleva unos 45 años casada. Cuando habla de San Valentín, se le activa la máquina del tiempo porque recuerda, con nostalgia, que hace años celebraban conversando tranquilos y compartiendo un pan artesanal francés con jugo o refresco.
Para Blanca, en esas fechas el enamoramiento era más sincero, más sano. Había besos, abrazos y detalles, pero “todo con respeto”. Y un clásico que, según ella, marcaba la diferencia era la tarjetita con la frase “Feliz Día de San Valentín”, como un gesto simple y directo, pero encantador. Le gustaban detalles simples, que no necesitaran ‘fuegos artificiales’ para decirle a su pareja que le importaba.

Para Blanca, el respeto y la fidelidad son los aspectos más importantes en una relación.
Cuenta que ahora escucha que la celebración es “mucho más avanzada”, y opta por no meterse en terrenos lujuriosos que prefiere no describir. Eso sí, deja clara su idea central de que San Valentín debería ser todos los días, con amor, respeto y consideración, más allá de una fecha en el calendario.
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En su historia, además, febrero viene con ‘combo’, ya que Blanca cumple años el 15 de febrero. Antes ni lo celebraba ni quería que lo sepan, pero hoy la dinámica cambió. Dice que junto a su esposo celebran el 14 por San Valentín y el 15 por su cumpleaños. El galán la invita a comer; algo que, según recuerda, no ha cambiado desde cuando vivían en el sur de Quito.

Blanca Rengel y su esposo son ecuatorianos, pero actualmente viven en Estados Unidos.
Cuando le preguntan qué los ha mantenido juntos, Blanca no titubea en decir que es el respeto. Asegura que siempre han tomado decisiones de a dos, con el visto bueno de ambos, porque para ella, “en el hogar no manda ni el uno ni el otro, sino los dos”.
A eso suma compromiso, comunicación, fidelidad y camaradería. Esta, según la madre de tres hijos y abuela de cuatro nietos, es la fórmula para mantener una relación estable y próspera.
Amor sin dudas
Y entre esos dos extremos generacionales aparece María Ángeles Rodríguez, bióloga marina de 29 años que vive en Santa Elena y que pasará su primer San Valentín como esposa. Admite que, desde que fue adolescente, la fecha nunca fue tan significativa para ella, pues antes tuvo relaciones a distancia y no solía pasar el 14 de febrero con su pareja.
Incluso el año pasado, cuando todavía eran novios, tampoco pasaron juntos San Valentín, porque a él le tocó trabajar en otra ciudad.

María Ángeles Rodríguez y su pareja se casaron en una playa de Olón.
Ahora, ya casados y con dos años de relación, sí conversan sobre qué hacer, pero sin darle demasiado peso a la fecha. Asegura que son más de detalles sin calendario, que no necesitan una fecha para demostrarse cariño. Aun así, a María Ángeles se le cruzaron dos ideas para este 14 de febrero.
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La primera es regalarle algo útil y atractivo que le guste a su esposo, como un reloj de bambú. La otra idea es componerle una canción. Para ella, un presente material o algo simbólico con el mismo significado y cariño podrían enamorar aún más a su ‘precioso’.
Amor en tiempos de cólera
La joven también habla del amor desde lo práctico, al reconocer que ella tiene carácter y temperamento fuertes, y que lo que valora de su esposo es su paciencia ante estos ‘problemillas’. Y que ponga límites cuando ella se pasa.

La joven pareja tiene dos años de relación y un año de casados.
Pero también es una mujer sensible. Se derrite con gestos como que le abra la puerta, y recuerda un momento que para ella fue clave, cuando se lesionó una pierna en una caída. Durante su recuperación, él la cuidó, la cargó, evitó que haga esfuerzos y hasta le llevaba la comida a la cama.
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Su mensaje para el Día del Amor y la Amistad es sencillo y directo. Las cosas llegan cuando llegan, y uno decide si toma o no la oportunidad. En su caso, sostiene que ella se sentía lista, aunque él no tanto, pero se arriesgó e hizo que todo se dé.