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Diario Extra Ecuador

De pactos a guerra: lo que expuso Negro Willy sobre Fito y la fractura criminal en Ecuador

Los Tiguerones pasan de acuerdos a tensiones internas: ¿son tal vez las señales de un nuevo reordenamiento criminal en Ecuador?

Alias Negro Willy es investigado en Ecuador por delincuencia organizada y terrorismo.

Alias Negro Willy es investigado en Ecuador por delincuencia organizada y terrorismo.Archivo / EXTRA (Collage en Canva)

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Willian Joffre Alcívar Bautista, alias Negro Willy, reapareció con una entrevista desde España, en la que negó su participación en la toma terrorista de TC Televisión, habló de sus antiguos vínculos con José Adolfo Macías Villamar (alias Fito), defendió su papel dentro de Los Tiguerones y hasta mencionó un proyecto llamado Ciudad Blanca en los barrios donde creció.

Pero más allá de su versión, esas declaraciones exponen piezas claves sobre la estructura y el momento actual de la organización. 

Acuerdos entre líderes criminales en Ecuador

Para Renato Rivera, investigador de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GITOC, por sus sigas en inglés), uno de los aspectos más relevantes de la entrevista a El Mundo es que deja entrever la existencia de acuerdos entre liderazgos criminales.

Según su lectura, lo que Willy cuenta sobre sus contactos con Fito, líder de Los Choneros, permite sostener que hubo conversaciones entre ambos en 2024, en un contexto que ayuda a explicar reducciones de homicidios.

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Ese punto, de acuerdo con el especialista, se conecta con una idea más amplia: la violencia no siempre sube o baja solo por acción del Estado. Rivera plantea que en escenarios donde las instituciones no logran imponer plenamente la ley, las alianzas entre estructuras criminales también inciden en los niveles de homicidios.

Estructura de las organizaciones criminales

Los Tiguerones no aparecen en ese tablero como una banda improvisada. Un informe del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado (OECO) describe que las organizaciones criminales en Ecuador funcionan con lógicas empresariales, organizadas en cadenas de valor que incluyen logística, distribución, venta y control territorial.

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Esa lógica ayudaría a entender por qué estos grupos no solo matan o extorsionan. También administran rutas, controlan barrios, reclutan personal, mueven dinero y buscan sostener economías ilegales de forma estable. El mismo OECO advierte que la extorsión se consolidó como una renta criminal que crea formas de control social paralelas al Estado.

Control territorial de Los Tiguerones

En el caso de Los Tiguerones, ese control territorial fue descrito por Insight Crime (organización internacional dedicada a investigar el crimen organizado) a partir de su expansión desde las cárceles hacia las calles. 

Según un informe dedicado a esta organización, esta consolidó poder en zonas empobrecidas mediante intimidación, extorsión y reclutamiento de jóvenes vulnerables, hasta convertirse en una estructura que definía quién entraba, quién salía y quién podía operar en los territorios bajo su dominio.

La trayectoria de su máximo líder también ayuda a entender esa estructura. Insight Crime documenta que antes de ingresar al crimen, Negro Willy fue guía penitenciario. 

Alias Negro Willy fue guía en la Penitenciaría del Litoral.

Alias Negro Willy fue guía en la Penitenciaría del Litoral.CARLOS KLINGER.

El rol de alias Negro Willy como guía penitenciario

Desde esa posición, habría empezado a ganar peso al facilitar el ingreso de teléfonos, cargadores, tarjetas SIM, armas y drogas en prisión, y a tejer relaciones con líderes criminales de alto nivel.

Ese dato sería clave, porque muestra que el crecimiento de Los Tiguerones no nació únicamente en la calle. Nació también dentro de un sistema penitenciario corroído por la corrupción y por la pérdida de control estatal.

Expansión de Los Tiguerones

La organización, además, tomó un modelo familiar. Insight Crime sostiene que, junto con Willy, se incorporaron sus hermanos y otros allegados, lo que fortaleció una estructura de confianza interna en la etapa de expansión.

Ese crecimiento tuvo una base territorial concreta. Esmeraldas fue uno de sus principales enclaves. Allí, según Insight Crime, Los Tiguerones pasaron de insertarse en redes locales a imponer una nueva forma de control criminal, marcada por la violencia, la purga de rivales y la captación de jóvenes en medio de la pobreza, desempleo y escasas oportunidades.

Rivera no contradice esa lectura, pero le añade una capa más: la forma particular en que Los Tiguerones buscaron relacionarse con la comunidad. En su análisis, menciona que el proyecto Ciudad Blanca, citado por el capo criminal en la entrevista, resulta valioso para entender un modelo de gobernanza criminal distinto al de otras organizaciones.

Gobernanza criminal de Los Tiguerones

Negro Willy dijo que quiso crear una Ciudad Blanca formada por cuatro barrios en los que creció (Bellavista, 20 de Noviembre, Los Laureles y La Guacharaca), con casas reformadas y pintadas de blanco. No lo presenta como una operación armada, sino como una intervención territorial.

Renato Rivera interpreta ese proyecto como un intento de Los Tiguerones de proyectarse como un grupo capaz de regular el orden social en los espacios donde gobierna. Es decir, no solo como una estructura dedicada a economías ilegales, sino como una que busca legitimidad local, presencia comunitaria y control simbólico sobre el territorio.

Fito fue extraditado a Estados Unidos y actualmente enfrenta cargos federales por tráfico de drogas y armas.

Fito fue extraditado a Estados Unidos y actualmente enfrenta cargos federales por tráfico de drogas y armas.Archivo / EXTRA

Ruptura con el grupo criminal Los Choneros

Pero el centro del análisis de Rivera no está solo en cómo Los Tiguerones crecieron, sino en cómo podrían estar reordenándose actualmente. El investigador sostiene que la entrevista deja ver que si antes hubo acuerdo, ahora habría un clima de confrontación. “Al parecer, hay nuevamente una guerra activa”.

Esa confrontación, según su punto de vista, podría interpretarse en el terreno como choques entre una de las facciones de Los Tiguerones y grupos de Los Choneros en Guayaquil. No lo presenta como una certeza judicial cerrada, sino como una lectura analítica del contexto reciente.

Disputa criminal

Ese posible traslado del conflicto a Guayaquil importa porque el control de territorio no es un dato secundario. El OECO explica que la fragmentación geográfica de las actividades ilícitas va de la mano con la fragmentación interna de las organizaciones.

En otras palabras, cuando dos estructuras se disputan un barrio, no pelean solo por prestigio, sino por corredores, cobros, abastecimiento, capacidad de reclutamiento y dominio social. Rivera también vincula esa lectura con Esmeraldas, donde algunos matices de homicidios podrían entenderse en ese contexto de confrontación.

Fragmentación de Los Tiguerones

Dentro de ese escenario aparece otro punto fuerte del análisis: la fragmentación interna de Los Tiguerones. Para Rivera, la libertad de Willy podría ayudar a explicar cómo se reactiva la guerra entre grupos fraccionados. Esto se conectaría con reportes previos que ya advertían divisiones dentro de la organización, lo que refuerza la idea de un grupo en reacomodo.

Credibilidad de alias Negro Willy

En su entrevista, Willy también intenta justificar su trayectoria. Reconoce que fue fundador de Los Tiguerones, niega haber movido cocaína a Europa o América y habla de una nueva vida con negocios como barberías.

Acerca de este último punto, tanto Nelson Yépez como Kléber Carrión, expertos en seguridad, introducen reparos. El primero sostiene que, por su trayectoria criminal, la credibilidad de Willy es limitada y que, aunque dijera la verdad, su historial vuelve poco confiable su relato.

Carrión, en cambio, advierte que negocios como las barberías han sido señalados en distintos contextos como posibles vehículos para el lavado de activos, por el flujo rápido de dinero que permiten.

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