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La masturbación, uno de los caminos hacia el empoderamiento sexual femenino

EXTRA, con ayuda de sexólogos, te da las directrices para que no dependas de nadie y seas tú la que se lleve 'directito' al clímax 

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La masturbación es una práctica sexual saludable, aseguran sexólogos.canva

AElena (nombre protegido) le basta una invitación y, si no la recibe, la busca. "¿Cuándo te veo, baby?" es una pregunta que para ella, una guayaquileña de 23 años, es suficiente para decidir si será parte de un encuentro sexual o no.

La pelinegra sabe y está convencida de que sobre su sexualidad es la única persona que puede decidir. Aunque no tiene una relación amorosa formal, sostiene que, hace cuatro años, planifica con el implante subdérmico (método anticonceptivo hormonal) y utiliza preservativos.  Y es que la mujer no solo es dueña de su sexualidad, también es responsable de su cuidado, así que los condones en la cartera jamás estarán de sobra.

La universitaria asegura que se siente en una etapa de su vida en la que debe experimentar y disfrutar los placeres que se escabullen entre sus piernas y le recomienda a otras mujeres que se dejen llevar por sus gustos y necesidades: “Si los dos nos gustamos, ¿por qué no hacerlo?”.

Elena forma parte de las 73 de cada 100 mujeres, en Ecuador, que son sexualmente activas y que utilizan hormonas para evitar embarazos no deseados, según la Encuesta Demográfica y de Salud materna e infantil (Endemain) realizada en 2015.

¿CÓMO PUEDO EMPEZAR A HACERME RESPONSABLE DE MI PLACER?

‘Manuela’, ‘paja’, ‘jalar el ganso’... son varios de los términos que se usan en el léxico popular para expresar que un hombre se masturba. Sin embargo, cuando se trata de la autoerotización femenina el vocablo se extingue, “la mujer no se mira, no se toca, no se disfruta”, afirma Karen Estrella, sexóloga graduada de la Universidad de Almería (España).

Los estigmas sociales han limitado a que la mayoría de mujeres conozcan sus partes erógenas, haciéndoles difícil alcanzar un orgasmo en pareja y, peor aún, solas. 

El empoderamiento femenino, más allá de vislumbrarse en el terreno laboral y académico, también habita en la seguridad que tiene una mujer cuando busca placer y esta se puede empezar a construir con la masturbación. “Comienzas a conocer cómo funciona tu cuerpo, tus zonas erógenas, lo que te gusta y excita”, menciona Rodolfo Rodríguez, vicepresidente de la Sociedad Ecuatoriana de Sexología y Educación Sexual.

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El profesional consultado por EXTRA menciona que la masturbación, además de ser saludable, es una pieza clave para que las mujeres no tengan ‘bloqueos mentales’ que les impida alcanzar el clímax. “Le permite al sujeto conocerse, si no te conoces a ti misma, cómo esperas que otra persona te dé placer”, explica. Elena dice que se trata de su "hora feliz".

Esta práctica te permitirá explorar tu cuerpo y tu mente, sabrás qué fantasías son las que más te excitan y cuáles son tus ritmos en la cama. No hay persona que te conozca fuera y dentro de la intimidad más que tú misma. 

AÚN HAY RECLAMOS Y REPAROS... PERO NO LES HAGAS CASO

Pese a que Elena se siente muy cómoda hablando de sexualidad, recuerda que, lograrlo fue un camino lleno de aprendizajes dolorosos. “Perdí la amistad de dos de mis mejores amigas, cuando les conté de mi primer encuentro de sexo casual. Me dijeron ‘grilla’ y ‘calienta huevos’".

En el Ecuador se ha normalizado emplear palabras despectivas hacia una mujer por disfrutar de su sexualidad como le plazca.

Según Estrella, la cultura de este país -y de la región- tiene una represión frente al sexo y aún más cuando se trata de la sexualidad femenina, “el ideal se ha establecido bajo bases de virginidad, a la castidad, a ser seria y recatada, a la monogamia, a la obediencia, a ofertar un disfrute pero no protagonizarlo en el propio cuerpo”, asegura.

Elena tiene claro que no es ni ‘grilla’ y ‘calienta huevos’, es una mujer que se conoce, que sabe lo que quiere y que lo busca si lo necesita. El deseo sexual femenino necesita normalizarse y naturalizarse, tal como por siglos se ha hecho con la libido en los hombres.