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¡Cuando todo es sexo!

La adicción al sexo es una condición que puede dañar la vida y el entorno de las personas que la padecen. Hay tratamientos psicolo

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Las relaciones íntimas deben ser consensuadas y no hacer sentir mal a la persona o a su pareja.Tomado de Freepik

¿Solamente piensa en tener sexo y, cuando lo tiene, sigue sintiéndose insatisfecho? Es probable que esta sea una señal de una adicción o conducta sexual compulsiva.

La sexóloga Paola Pérez, durante el programa ‘El Placer de los Lunes’ que se transmite por el Facebook de EXTRA, aclaró que hay que identificar ciertos puntos para poder diagnosticar una adicción al sexo. Indicó que es normal sentir ganas de manera frecuente o incluso querer tener relaciones sexuales todos los días, sin que esto implique un exceso. Sin embargo, hablamos de un problema cuando este deseo interfiere con el modo de vida de la persona.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) fija en un 5 % el porcentaje de personas adictas al sexo en el mundo. Pérez añade que en su mayoría son hombres.

Identificarlo no es tan complicado, precisa Pérez, quien dice que tener sexo a diario o varias veces al día con un compañero activo no es el problema. “El conflicto llega cuando este deseo es obsesivo e incontrolable y hace daño o hace sentir incómoda a la otra persona o a sí mismo”, explica.

Las personas que desarrollan una adicción sexual podrían llegar a violentar a otros y causar daño físico o emocional.

Señala que la adicción no solo se mide en función de los encuentros con otra gente, sino también con nosotros mismos y lo que hacemos que tenga relación con lo sexual. Por ejemplo, cuando hay un descontrol en la masturbación o no puede dejar de hacerlo; o cuando no puede dejar de ver pornografía y eso hace que se olvide de otras obligaciones o necesidades, como trabajar, dormir o comer.

Según la Society for the Advancement of Sexual Health (2012), “entre el 3 % y el 5% de las personas en Norteamérica pueden ser consideradas como sexoadictas. Y según un estudio epidemiológico llevado a cabo en Suecia en 2006, el 12,1 % de los hombres y el 6,8 % de las mujeres podían calificarse como hipersexuales”.

Pérez aclara que la hipersexualidad es un gusto excesivo por el sexo, pero sin que este llegue a ser una adicción.

“Si en su trabajo está todo el día pensando en sexo y no se concentra, si solo quiere masturbarse o estar constantemente con una erección o humedad y no puede controlar estos pensamientos, podemos hablar de una obsesión”.

  1. La adicción al sexo tiene un tratamiento psicológico que, si no funciona, puede derivar en un seguimiento psiquiátrico.
  2. Las causas pueden ser ambientales o psicológicas, derivadas de problemas de la infancia, abusos, baja autoestima, entre otros factores. La adicción al sexo puede deberse también a desórdenes hormonales.
  3. La adicción tiene consecuencias graves, como la posibilidad de contraer o contagiar una infección de transmisión sexual, la pérdida de relaciones importantes, problemas en el trabajo, complicaciones económicas o conflictos legales.
  4. Una persona puede tener un fuerte impulso o deseo sexual y poder controlarlo, pero un adicto sexual es adicto porque no puede controlar ese impulso.
  5. El psicólogo será el especialista encargado del diagnóstico y tratamiento de la adicción al sexo. Si usted siente que esto está afectando su cotidianidad, debe buscar la ayuda profesional.