Aflójese en la cama
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Aflójese en la cama

A los ecuatorianos les cuesta despabilarse en el sexo. Le huyen a algunas prácticas como la estimulación anal. Según especialista, el costeño es más activo, al serrano le cuesta entrar en ambiente.

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Las prácticas sexuales deben estar basadas en la comunicación. Anímese a experimentar en la cama.Referencial

La primera vez que Claudia le propuso a una pareja estimularlo por el ano, él salió corriendo. Le dijo que esas “no eran cosas de hombres” y con el tiempo, la relación terminó.

Luego, la joven empezó a salir con otro chico, “un extranjero de mente más abierta”. Ahí confirmó que las prácticas sexuales que involucran un estímulo anal al hombre son muy excitantes para él. “El problema de la sociedad es que juzga cuando la mujer es desinhibida y propone otras prácticas en la cama. Automáticamente, es una fácil”, menciona.

Claudia reconoce que para ella fue difícil encontrar alguien que le ‘diera la talla’ en la cama y que no se escandalizará con sus fantasías. Según el sexólogo Juan Carlos Paz, esto se debe a un tema cultural que está bien arraigado en nuestra sociedad.

En la intimidad, al ecuatoriano, aún le cuesta soltarse y dejarse llevar… aunque Paz dice que existen diferencias entre el serrano y el costeño.

“En Manabí, por ejemplo, el hombre se considera un macho capaz de embarazar a muchas mujeres. Es muy activo sexualmente”, detalla.

"Si la pareja no se arriesga vienen los inconvenientes, las separaciones porque la calidad en la vida sexual no es adecuada. Lo bueno es que la gente ha ido cambiando y se abre un poco más a estas prácticas”.Juan Carlos Paz

En provincias de la Sierra, no es tan ‘lanzado’ en estos temas, pero de a poco va ganando cancha. La educación sexual -no solo de esa que evita la concepción- aún está en ‘pañales’ en el país, indica el sexólogo. Esa es la razón por la que las personas no se atreven a explorar otro tipo de actividades. “El sexo fortalece a la pareja y la comunicación es la base. No se trata de aberraciones, pero sí de experimentar cosas nuevas”, menciona.

Paz señala que en la mujer también hay diferencia. La costeña “es tan activa como su pareja”. En cambio, la mujer de la serranía sigue siendo pasiva. “No le gusta proponer y aún es temerosa”, dice.

Las razones no son personales, más bien están ligadas a la cultura machista en la que se ha desarrollado, aclara.

Para la psicóloga Alejandra Rivadeneira, la sexualidad bien manejada en la pareja crea vínculos y evita el desgaste. “Todo debe ser consensuado y estar en el marco de respeto para que funcione. Es parte de la salud sexual”.

Esto también mitiga el riesgo de que la persona sufra de problemas emocionales como la depresión y la ansiedad. 

1. 
  1. Prácticas comunes: Los ‘3 platos’ (oral, anal y vaginal) es un buen comienzo para aflojarse en la cama. La masturbación es otra forma de conocer a su pareja.
  2. Echése un chapuzón: No se trata de cumplir la fantasía de tener sexo en la piscina. Los especialistas recomiendan la natación en la mujer para fortalecer el suelo pélvico. Con esto se evitan disfunciones sexuales y vaginismo (espasmos involuntarios). En el hombre ayuda a controlar la eyaculación.
  3. Juguetes sexuales: Paz explica que ese ya es “otro nivel”. Primero porque implica que la persona debe ir a un lugar a comprarlos y eso puede avergonzarlo. Además, requiere cierta inversión económica que no todos pueden costear.
  4. Hablar ‘sucio’:  La comunicación es fundamental a la hora del sexo, pero no solo para saber que sí, que no y que nunca con su pareja. Los diálogos eróticos generan un buen ambiente en la cama y son un poderoso afrodisiaco.

Cifras

Según el libro Sex in America, el 25 % de parejas de entre 30 y 60 años practica sexo oral 

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